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nunca se alimenta, sin ofenderlo lo registra y toca, huélele las narices y la boca; no le siente el aliento, ni el menor movimiento; y así, se fue diciendo sin. Bailarín más excelente no se ha visto ni verá». Los montes parecían contraerse y lamentarse, tanto que las parteras del pueblo comenzaron a decir que iban a dar a luz. Las uvas verdes no son un buen alimento para un paladar tan refinado como el mío. Sus sentidos allí se recreaban; las paredes y techos adornaban, entre mil ratonescas golosinas, salchichones, perniles y cecinas. «Yo, decía, trabajo y como paja; él come harina, berza, y no trabaja: a mí me dan de palos cada día; a él le rascan y halagan a porfía.». La tortuga trababa de no hacerle caso, pero un día se cansó y la retó a correr una carrera para ver cuál de las dos era la más rápida. El parto de los montes Un días los montes comenzaron a temblar, sacudirse y lamentarse. Al final de cada fábula encontraréis también la moraleja. Allí le hacen servir de centinela y que pase la noche toda en vela, acá de lazarillo y de danzante, allá dentro de un torno, a cada instante, asa la carne que comer no espera. Las ranas se asustaron con el ruido que hizo el leño al caer, y se escondieron entre ramas y piedras. Pues qué?, mi aire no es garboso? Felix Maria Samaniego fabula. Si lo hiciera, las dos moriríamos ahogadas. La mula del grano estaba muy contenta con su carga ordinaria! Fábulas cortas con valores, fábula del elefante y el ratón. El granjero y su esposa se arrepintieron por el resto de sus vidas por haber matado a la gallina de los huevos fabula la zorra i la liebre de oro. La moraleja de la fábula A la hora de elegir los gobernantes, es mejor escoger a uno sencillo y honesto, en vez de a uno muy emprendedor pero malvado o corrupto. Afligido de la hambre a par de muerte, discurrió su remedio de esta suerte: hace correr la voz de que se hallaba enfermo en su palacio, y deseaba ser de los animales visitado. Acércase la Zorra de callada, y a la puerta asomada, atisba muy despacio la entrada de aquel cóncavo palacio. He conocido que entraron, sí, pero no han salido. El lobo y la grulla, un lobo que estaba comiendo un hueso, de repente se atragantó al quedarle el hueso atravesado en la garganta. Qué pudo ser?» «Direte lo que ha sido; estas dos palabritas al oído: Aparta tu amistad de la persona que si te ve en el riesgo, te abandona.» fabula XX LA aguila, LA gata jabalina Una Aguila anidó sobre una encina. Fabula XV LA ciervl cervato A una Cierva decía su tierno Cervatillo: «Madre mía, es posible que un perro solamente al bosque te haga huir cobardemente, siendo él mucho menor, menos pujante! Con unos bastones le pegaron a la mula de las monedas de oro hasta dejarla tirada en el suelo, le arrebaraton los sacos de monedas y escaparon a toda velocidad, sin hacer ni caso de la otra mula. Oyen el ruido, corren, se agazapan, pierden el tino, mas al fin se escapan atropelladamente por cierto pasadizo abierto a diente. La Zorra con la lengua y el hocico limpió tan bien su fuente, que pudiera servir de fregatriz si a Holanda fuera. Éste sí que es trabajo: la vecina que habita el cuarto bajo, como tú misma ves, el día pasa hozando los cimientos de la casa. Al poco se sintieron humilladas por tener un simple leño como monarca, y volvieron a ver a Zeus, pidiéndole que les cambiara al rey, porque éste era demasiado tranquilo. Con que, cantabas cuando yo andaba al remo» Pues ahora, que yo como, baila pese a tu cuerpo.» fabula III EL muchacha fortuna A la orilla de un Pozo, sobre la fresca yerba, un incauto Mancebo domía a pierna suelta.

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«Ay de mí miserable infeliz avecilla, que antes bre, y ya lloro cautiva!Ahora moriremos los dos!Entonces Zeus, indignado, les mandó una serpiente de agua muy activa y movediza que, una a una, las atrapó y devoró sin compasión.Zeus, atendiendo su petición, les envió un grueso leño a su charca.Os hemos preparado una selección de las mejores fábulas infantiles para que podáis leer con vuestros peques antes de ir a dormir, o trabajar en clase sin son educadores.

 

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No podrá repetir su logro porque no sabe cómo hacerlo.Cuando el búho dio la señal, la liebre salió corriendo como un rayo, levantando una nube de polvo.Oh qué dolor profundo!”